jueves, 30 de abril de 2009

¿EN QUE ME HAS CONVERTIDO?




Que has hecho de mi serena cordura.
Que has hecho con la imperturbabilidad de mi alma.
Donde quedan las ansiadas horas del espíritu en calma.

Me has convertido en una delirante utopía,
que ya no piensa ni razona,
sólo siente y se apasiona
Me abocas al precipicio de la locura con tu ternura,
y quedo atrapada en la débil red que tejes con tu dulzura.

Vivo para vos…te entrego mi alma y mi corazón,
en cada latido, en cada suspiro,
te adueñas por completo de mi razón.
Cada vez que te miro desarmas mis fortalezas
y destruyes cualquier oposición a esta tortuosa pasión.

¿En que me has convertido?

Soy una marioneta de trapo,
sujeta por indelebles hilos de acero
encadenados a ti.
Soy un despojo de tus sentidos.
Soy como un autómata que se alimenta de tus suspiros.

¿En que me has convertido?

Que me has hecho para causarme estos delirios.
No dejo de extrañarte un solo instante.
Te apoderas de mis pensamientos y aun en la distancia,
los diriges sin dilación anulado mi razón.
Lucho por expulsarte y más te aferras a mi corazón.
Te infiltras como el veneno y te vuelves mi adicción.
Como puedo vencerte si ni siquiera soy consciente de mi devoción.

¿En que me has convertido?

Mi alma no me obedece.
Mi naturaleza poco a poco se desvanece.
Cada día te pertenezco más y más
y me aterra la idea de perder la escasa cordura
que aún me permite dilucidar.

¿En que me has convertido?

Si me pidieras el olvido
preferiría no seguir viviendo,
acabar con mi existencia
antes que perder el sabor de tu esencia.
Si me pidieras un Adiós,
preferiría caer dulcemente adormecida
en un sueño luengo y eterno
antes que despedirme de tu recuerdo.

¿En que me has convertido?

Que pensarías mi vida si yo te dijera,
que con tus caricias has secado los ríos de pena y tristeza,
que en tu mirada he viajado al profundo infinito
para contemplar la más sublime belleza.
Que pensarías si me perdiese en tu mirada
y en ella buscara las llamas de fuego que aviven mi alma.

¿En que me has convertido?

Devuélveme la sensatez que me has robado,
la libertad que has enclaustrado.
Mis sentimientos encontrados.

En este camino no hay anuncios de advertencia.
Sólo es un camino que atrae como imán a mi conciencia.
En este camino también hay accidentes y son mortales,
pues los que colisionan son los propios instintos naturales.
Es de la vida el camino más tortuoso para andar,
pero sin duda no hay nada más hermoso que poder amar

No es que muera de amor, muero de ti.

sábado, 4 de abril de 2009

LA PLAYA

Golpea el océano,
y un alma en pena
del dolor emerge arrojando
al mar sus cadenas.
Alegre y bulliciosa la brisa
por la hondonada arenosa,
cubrió de paz haciendo cosquillas,
para retornarla hermosa.
El cielo se abrió a sus pies,
luego el mar,
lleno de energía y luz,
abrió un nuevo amanecer.

El sol naciente dio luz
a un nuevo pensamiento,
a un nuevo sentimiento,
transpiró y estremeció ,
hoy renacerá aquella alma;
en cual se depositaron tantos anhelos,
desaparecerán por fin los desvelos.

Se cansó de caminar,
pero el sol,
acariciaba su piel,
dejo huellas claras,
borró el dolor,
se lleno de brillo y color,
Una mirada,
a la enorme grandeza,
a la majestuosa esencia,
y en ese lugar recogió
el tributo a la paciencia,
nuevas esperanzas ,
valor , y como no, el amor .

viernes, 3 de abril de 2009

LA MONTAÑA


Escoge la montaña que deseas subir, no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “ésa es más bonita”, o “aquélla es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.
Saber como llegar hasta ella. Muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.
Aprende de quien ya camino por allí. Por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.
Los peligros, vistos de cerca se pueden controlar. Cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.
El paisaje cambia, así que aprovéchalo. Claro que hay que tener un objetivo en mente, llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.
Respeta a tu cuerpo. Sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.
Respeta tu alma. No te repitas todo el rato “voy a conseguirlo.” Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada. Pero atención: tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.
Prepárate para caminar un kilómetro más. El recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.
Alégrate cuando llegues a la cumbre, llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto purifique tu mente, refresque tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.
Haz una promesa .Aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.
Cuenta tu historia. Sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.”

jueves, 2 de abril de 2009

CUESTA ARRIBA

La vida siempre nos pone las cosas cuesta arriba,
pero cuanto más se empeña ella en aumentar la pendiente,
más me empeño yo en superarla.